Tenía que volver a la clinica a las seis en punto, mi reloj marcaba la una, eran demasiadas horas para vagar por Recoleta, sin ganas de vitrinear mientras mi suegra se recuperaba de la operación, decidi de inmediato ir a la vega, dar un par de vueltecitas por aquel entorno me detendría en el tiempo y así mi mente se escurriría como se escurren los malos momentos.No sé como di con un puesto de libros, me detube a visitar algunos libros de poesía, que alegría sentí, deje que mis ojos dieran paso a esto que parecia y no parecia sueño,ver en una feria, una librería, era más que increíble, era real, tan real como la sorpresa de ver a los mismos escritores, no es esto un grave problema, más que un dilema,diría que es una afrenta, porque siempre los mismos, me repeti en voz alta,acaso en chile y en el mundo entero no hay mas poetas que leer, debi poner cara de espanto que el caballero del puesto de libros me preguntó si estaba molesta, por supuesto que lo estoy le replique._ haber señora sientese _me dijo con una paciencia increíble, obedecí como chiquilla malcriada, me senté y las horas se volvieron elocuentemente segundos, hablamos de todo y toda la literatura que podía imaginar, aquel hombre sabía los misterios literarios que a mi tanto me enamoraban. Andrés mi querido Andrés, asi se llamaba el hombre, tenía 74 años, su porte alemán se imponia en su acento y tamaño, a momentos me lo imaginaba más joven, seduciendo con encantos literarios, no hay nada mas erótico que una conquista intelectual. De a poco la conección fuen en aumento, empece a ver rasgos más juveniles, mis manos de niñas en sus manos envejecidas casi no se distinguían, fueron las horas más extrañas en toda mi vida, fue como si el tiempo congelara las mentes. Debo irme le dije de pronto, su rostro cambio al mismo tiempo que cambio mi compostura femenina, lo siento debo ir a ver a mi suegra, volveras me digo, no lo sé respondi y me fui, me fuí tan rápido como pude, sin voltear, para no ver su tristeza en la mia.Triste la distancia ente él y yo era de 40 años, pero para mi era cuerpo y sombra unida en nustras risas, había una inocencia a rato sensua, habia magia en nuestros sentidos.Todo ese dia fue repitiendose en mi cabecita que un dia decidi ir a verlo, fui decidida a todo. vivir un romance a mi edad y en mi condición de esposa era un pecado, para él era su último aliento, decidi entonces ir y decirle que mis hormonas deseaban su sabiduria, fue asi que llegue muy temprano con la idea de estar todo el dia, pués sería un día único e irrepetible, en donde la edad y los papeles no tienen cabida mas que la atracción de mental en un cuerpo que jamás vi, el cuerpo que jamás amé. Andrés ya no estaba, no pude encontar el sitio aquel, se desvaneció como se desvanece un grito en el universo, el eco que dejo su grito enmudecio mis pasos, mis pasos que no han de cerrar los ojos de Andrés.
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